Detrás de la mística del Indio Solari, uno de los máximos referentes del rock nacional, siempre hubo una presencia constante y reservada: Virginia Mones Ruiz, cariñosamente apodada por él como "Viru". Su historia comenzó a escribirse a mediados de los años 80, consolidándose como una pareja inseparable que eligió vivir lejos de la vorágine mediática, priorizando siempre la intimidad familiar.

La relación, que dio un paso hacia el matrimonio en 1989, fue el refugio donde el artista encontró equilibrio frente a los picos de éxito y, más tarde, frente a los desafíos que le impuso su salud. Quienes conocieron de cerca el círculo íntimo del músico coinciden en señalar a Virginia como un pilar incondicional, una figura clave que caminó a su lado tanto en los escenarios como en la batalla más difícil contra el Parkinson.
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La unión entre ambos se coronó en el año 2000 con el nacimiento de su único hijo, Bruno Solari. En línea con su filosofía de vida, el matrimonio mantuvo siempre una perfil muy bajo, resguardando a su hijo de la exposición pública hasta hace pocos años.
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El amor genuino entre ambos permaneció intacto con el correr del tiempo. Años atrás, fue la propia Virginia quien decidió abrir una ventana a su intimidad a través de sus redes sociales, recordando aquel verano de 1981 en el que se conocieron. En aquel mensaje, dedicó unas palabras que hoy cobran una emotividad especial al definir lo que sintió al escuchar el tema Me quedo contigo de Los Chunguitos: "Encontré las palabras que describían mi amor... Hoy, 40 años después, lo siguen haciendo".
Hoy, el entorno del rock despide a uno de sus ídolos, pero también abraza a Virginia, quien fuera su compañera de vida, su confidente y el gran amor que el Indio eligió para caminar junto a él hasta el final.